MI COLUMNA DOMINICAL

TIEMPOS DE CONFUSIÓN

A una semana de las elecciones en las que elegiremos gobernadores, alcaldes, concejales y ediles, tengo la sensación de que en las grandes ciudades y municipios de Colombia, la gente tiene más claro por quién no votará, que por quién estaría dispuesto a votar.

No es Posible que el Pueblo tolere que el candidato que más favores manipula con los recursos del Estado, sea el que tenga el derecho de aspirar y ser elegido.

Hay un vicio del elector de que si no se tiene la plata no se puede ser elegido y este es peligro que destruye naciones enteras.

En este periodo muchos candidatos hablan de pulcritud y honradez de diferencias sociales; Del gran conocimiento de los problemas de la gente que ellos mismos han excluido en su gobierno, pululan los analistas y aparecen soluciones mágicas y me pregunto: En que quedaron las denuncias por robo al erario? Donde están los organismos de control y fiscalización del Estado? Las evidencias están en los expedientes engavetados.

Pero, en estos periodos la nación se adormece dentro del País. El organismo vegeta, el espíritu se amodorra, los apetitos acosa a los ideales, tornándose dominadores y agresivos. No se evalúan propuestas, no hay horizontes. Ningún clamor del pueblo se percibe, no resuena el eco de grandes voces animadoras. Todos se apiñan en torno a manteles oficiales para alcanzar alguna migaja de la merienda. Son gavillas que se titula PARTIDOS. Intentan manipular con ideas su monopolio del Estado, son bandoleros que buscan la encrucijada más impune para expoliar a la sociedad después de haber arrinconado con dineros robados al erario con la aquiescencia, de los organismos de control y fiscalización del estado.

La corrupción, la politiquería y el despilfarro oficial apuntalanse en los apetitos de los que ansían vivir de ellas y en el miedo de los que temen perder la migaja para la tripa, de los que viven a la luz ajena, satélites sin color y sin pensamientos, uncidos al carro de su cacique, dispuestos siempre a batir palmas cuando él habla y a aponerse de pie llegada la hora de una votación.

Pero estamos en esos periodos de democracias novicias y nos llaman republica por burla y tanto en los órganos legislativos como en los concejos y asambleas hormiguean de mansos protegidos de las oligarquías locales dominantes. Hay casos aislados de ingenio y de carácter de hombres y mujeres que se hacen como se forja el hierro en el yunque, estudian con esfuerzo sin venir de familias de pelo blanco y logran superarse para esperanza de sus pueblos, incluso se especializan donde estos logros están destinados a los delfines, y de otra parte estamos frente a una sociedad que ve como se esfumaron las grandes fortunas de familias que con base en las grandes faenas de labranza y ganadería lograron vivir cómodamente, lo que hoy se podría llamar Ricos, pero hoy vemos esa generación de Padres Ricos, hijos ricos y nietos pobres consumidores de todo tipo de drogas y porquerías de laceran el alma de nuestros jóvenes.

Esos nietos pobres que hoy solo les quedan los apellidos fue, tuvo, Tuve, tenia, etc., representan la nueva clase de empresa de lagartos que bendicen candidatos corruptos, con la esperanza de recibir en los próximos meses aunque sea el mínimo hacer mandados como reclutas y gorriar el ultimo poquito de guarrús de escocés de sus nuevos jefes tecnócratas con quienes conviven del erario público y los que se revelan están proscritos.

Un Gobernante cuantitativo, improvisado y sin ideales prefiere candidatos que tengan su misma complexión moral: por simpatía y por conveniencia. El desprecio de los hombres probos no los amedrenta y desafían las miradas de la sociedad bajo los vidrios polarizados y todo tipo de parapetos y vehículos a toda velocidad huyendo del tufo de la miseria que ellos mismos expelen.

Gracias a la ignorancia de los pueblos, políticos sinvergüenzas han existido en todos los tiempos y bajo todos los regímenes; pero, encuentran mejor clima en las burguesías sin ideales. Nadie pude volar donde todos se arrastran.

Entonces conviene llamar urbanidad a la hipocresía, distinción al amaneramiento, cultura a la timidez y tolerancia a la complicidad; la mentira proporciona estas denominaciones equivocas.

A su lado encumbranse gañanes, pero no florecen los genios. La aspiración a lo mejor no es privilegio de todas generaciones, porque este sistema no permite al hombre andar por el camino de sus esperanzas.

Cada corrupto pone un precio a su complicidad un precio razonable que oscila entre un empleo y una migaja del presupuesto.

Acérquese al palacio de gobierno, para que observe como florecen legisladores, pululan, archivistas, cuentanse los funcionarios por legiones, las leyes se multiplican, sin reforzar por ello su eficacia.

En estas elecciones el candidato oficial será elegido porque así lo determina el sistema electoral impuesto por el dinero. Pero ya los verdaderos dueños del municipio se soban las manos pensando cuando recibirán por concepto del próximo contrato de concesión que se cobrará a los gobernados en los próximos veinte años

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