EL ATAQUE.



EL ATAQUE. Cuento ganador del concurso - Hamburgo 2002 - de la sociedad Lietararia de lengua castellana



El ataque duró minutos. Los soldados entraron a la pequeña aldea y dejaron todo prácticamente en ruinas. Columnas de humo se levantaban silenciosas hacia el cielo azul y brillante. El primer grupo fue entrando de casa en casa, sólo se escuchaban disparos. A los pocos minutos, los más aviesos sacaron de las casas, a rastras, cuerpos inertes de hombres masacrados. Zoran estaba escondido en el desván de su casa y escuchaba los gritos desaforados de los comandantes ordenando matar. Las mujeres eran arrastradas con brutalidad hasta el medio de la plaza y allí, humilladas. Los niños y niñas que quedaban, formaron fila frente a las mujeres aterrorizadas. Mientras, Zoran temblaba en su escondrijo, y al mismo tiempo, sentía deseos de salir y encarar a los soldados, mirarles a los ojos y preguntarles antes de que jalen el gatillo – por qué nos matan?.- Los militares separaron a los niños de las niñas y los llevaron hasta unos muros, allí los ejecutaron sin contemplación. La respiración de Zoran era de locomotora, escuchaba balazos y gritos, el corazón quería salirse de su pecho. Estaba aterrorizado. De pronto, las pisadas de los soldados se sintieron dentro de su casa. No habían encontrado a nadie allí. – No puede ser!, vocifero un capitán, aquí tiene que haber alguien. La milicia empezó a remover todo, levantaron las camas y finalmente, un solado rompió la puerta del desván. Zoran cerró los ojos y dio gracias a Dios que su familia había salido de la aldea. El soldado que lo halló, lo encontró de cuclillas, acurrucado, tapándose la cabeza, en ese instante, los demás soldados habían abandonado la casa.

El cañón de la automática recorrió la cabeza de Zoran. Era momento de despedirse de la vida. Apretó los dientes y el soldado también apretó los dientes dispuesto a jalar el gatillo. Zoran sabía que iba a morir. Imprevisiblemente se levantó perdiendo todo signo de temor y exclamó mirando directamente al soldado: Por qué me matas? qué te he hecho?. Hablamos el mismo idioma, vivimos en un mundo común, y somos hombres de carne y hueso, por qué me matas?. El soldado poseía en ese instante el poder de dios, el poder de la vida y la muerte, todo resumido en una bala.- te mato porque tengo órdenes que cumplir.- explicó nervioso; era un joven, de unos 20 años. Zoran sintió la vibración de inseguridad de su verdugo y dijo decidido:- si me matas, nunca conocerás los secretos de la alfombra mágica. Estás concientizado y te han cegado ante un mundo que cambia. El joven soldado rastrilló el arma dirigiendo nuevamente el cañón a la cabeza de su víctima. –Lo siento, debo matarte.- .-No lo hagas!- suplicó Zoran- -Dame un motivo- preguntó el soldado -La alfombra mágica,-contesto el prisionero- déjame enseñártela y verás que estás engañado por tus jefes.- El soldado dudó, bajo el arma y con un gesto siguió a Zoran. En una de las habitaciones, entre todo el desorden, se encontraba la alfombra mágica: Esta es una alfombra virtual, vuela a la velocidad del pensamiento y nos permite vivir en todo el mundo. Zoran puso en marcha el artilugio, y sin equipaje, ambos estaban en países lejanos, segundos después, se enteraban lo que ocurría en el Canadá, en México, en el Japón. -Hemos perdido la inocencia, pero al final nos hemos vuelto un grupo étnico itinerante que puede abandonar este reducto de mierda, este agujero de muerte. Con esta alfombra de imágenes, te puedes trasladar por el mundo entero, y entender que ya todos pertenecemos a un solo mundo global, unido por las culturas, por maravillas y tinieblas. Si recorres las casas, verás que cada una tiene una alfombra mágica, y mientras que vosotros nos atacabais, los mensajes han volado a todo el mundo y no podrán ocultar esta matanza. Tarde o temprano, serás juzgado y terminarás pagando tu estupidez. Desde aquí, en esta aldea, estamos comunicados con el mundo.- Antes que Zoran termine de hablar, una bala destrozó su cráneo. Un comandante buscó al soldado y lo halló volando en la alfombra.- Qué haces?- preguntó el oficial mirando a Zoran en un charco de sangre tendido muerto al lado del joven. Yo? volando por el mundo antes que nos hagan pagar nuestros crímenes, hemos llegado a una aldea global, y no contamos con eso, estamos perdidos...

TOMADO DE : http://palosanto.lacoctelera.net/post/2012/01/24/el-ataque

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