ÉXODO

ÉXODO
Como preocupante por decir lo menos, se puede considerar la migración de militares colombianos para integrar las fuerzas armadas de los Emiratos Árabes.
Personal calificado, entrenado a altos costos por nuestro País, está viajando (sin que exista alguna exigencia legal que lo impida), a ese lejano rincón del mundo para ofrecer sus experimentados servicios en materia de seguridad nacional.
La razón es muy simple: mejores condiciones laborales.
Allá reciben diez veces lo que aquí se ganan y sin vivir angustiados por el diario temor de verse injustamente involucrados, en procesos penales que pueden derivar fácilmente en condenas de 40 o 50 años de cárcel.
El gobierno no ha querido, a pesar de la categórica manifestación del Presidente de la República, (que se está convirtiendo en otra de las mentiras santistas), resolver el conflicto salarial que aqueja a los miembros de la Fuerza Pública.
Y el sistema político no ha tenido una “capacidad de respuesta” apropiada para resolver la inseguridad jurídica que está afectando gravemente el accionar de las tropas.
Al paso que vamos, la gente estará siempre predispuesta a escuchar mejores ofertas de trabajo, y los planes de la Espada de Honor se limitarán únicamente a acciones defensivas pues nadie “en sus cabales” pretenderá utilizar dicho simbolismo para hacerse el haraquiri.
Para inclinar a su favor la implacable ley de la oferta y la demanda en lo relacionado con el recurso humano, el gobierno deberá adelantar planes audaces, atractivos y urgentes en asuntos salariales y legales que corrijan definitivamente las inconformidades crecientes al interior de la Fuerza Pública.
No bastan los tímidos anuncios del Mindefensa sobre mejoramiento del bienestar.
El éxodo continuará mientras el gobierno no asuma las responsabilidades que le corresponden para atender satisfactoriamente las justas exigencias que en repetidas oportunidades se le han planteado.
Abandonar a su suerte a quienes hacen posible la democracia de este País, es el peor error que pueden cometer quienes a nombre de la sociedad están obligados a la articulación específica de una “política de decisiones” que conjure en forma definitiva conflictos conocidos de impredecibles consecuencias.
Es su responsabilidad…
Cordialmente,
Capitán Juan Alfonso Fierro Manrique - Presidente ANALVET
Cel. 310-7091485
Dirección: Avenida Jiménez Nº 9-43 Edificio Federación Oficina 616
Bogotá (D.C) JULIO 03 DE 2012

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