Se inicia la verdadera revolución Colombiana?.
Foto Cortesía Canal Capital
Cientos de bogotanos continúan llegando a la Plaza Bolívar de la capital colombiana
para esperar las palabras de Gustavo Petro, quien afirma que aún sigue siendo el alcalde.
Con
motivo de la arbitraria destitución del Alcalde Mayor de Bogotá, GUSTAVO PETRO URREGO, se inicia
una etapa definitiva en la lucha de clases que se libra en este país
dominado por fuertes intereses extranjeros y locales asociados con las mafias
capitalistas. Decisiones que no son nuevas si se hace un análisis de sus fallos
y solicitudes de absolución de delincuentes vinculados a los falsos positivos y
el más reciente a favor de Andrés Felipe Arias, muy conocido por el escándalo
del siglo en el programa Agro Ingreso Seguro.
El
alcalde Petro podrá apelar a esta decisión de la procuraduría, pero la misma
instancia en cabeza del Procurador será la encargada de determinar la sentencia
definitiva. Ante las manifestaciones, las autoridades decidieron apostar en los
alrededores de la Plaza Bolívar de Bogotá, grupos del Escuadrón Móvil Antidisturbios
(Esmad). Se prevén manifestaciones de apoyo y respaldo a la gestión de GUATAVO
PETRO, frente a la alcaldía de Bogotá. No solo en Bogotá sino en las diferentes
capitales del país, como son Cali, Barranquilla, Medellín, Cartagena,
Bucaramanga entre otras.
Colombia
no resiste este ataque contra la vida democrática del País que se jacta de
tener una dela democracias más profundas. Colombia no resiste este ataque
porque es un golpe de Estado a la votación más grande del país.
Quien es
Alejandro Ordoñez?
No es la primera vez que el procurador Alejandro Ordóñez
provoca gran polémica por sus fallos para nada en derecho. Había pasado con la
destitución de Piedad Córdoba y con la del alcalde Samuel Moreno. En ambos
casos, se cuestionó ¿por qué un funcionario elegido por el Congreso puede
destituir a quién fue elegido por el voto popular?
El
Procurador se ha convertido en un ser todopoderoso. Así como Álvaro Uribe se
posicionó como el mariscal de campo de la guerra, con su Política de Seguridad
Nacional, Ordóñez se vende como un luchador contra la corrupción.
Bajo esta
doctrina, en su primer mandato sancionó a 828 alcaldes, 622 concejales
y 49 gobernadores. Esto quiere decir que en promedio cada semana destituyó
a cuatro alcaldes.
Ante la
pregunta de ¿por qué un funcionario elegido por el Congreso puede destituir a
quién fue elegido por el voto popular?, pues la Constitución de
Colombia le da al Procurador esa función: (…) Desvincular del cargo, previa
audiencia y mediante decisión motivada, al funcionario público que incurra en
alguna de las siguientes faltas: infringir de manera manifiesta la Constitución
o la ley (…)”.
La
Constitución de Colombia es contraria en este punto con los tratados
internacionales firmados por la nación, pues en el marco de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, esos acuerdos no le permitirían a un
funcionario destituir a un gobernante elegido popularmente.
Los
fallos del Procurador en la práctica no tienen apelación. Si un
funcionario sancionado no está de acuerdo con su decisión tiene que apelar otra
vez ante él. O invocar otro recurso ante el Consejo de Estado, el cual es un
camino tortuoso para que haya un restablecimiento de derechos en favor del
sujeto disciplinado y del pueblo afectado en su soberanía.
Gracias a
ese tipo de fallos el Procurador General de Colombia tiene en sus manos un poder extraordinario.
Nos
corresponde a los Colombianos continuar con la lucha por introducir las
modificaciones que se requieren para consolidar el proyecto colectivo de
nación, que verdaderamente nos interesa a las mayorías invisibilizadas. En
concreto para resolver cuestionamientos a la organización respeto a la
reducción del poder del procurador, lo que corresponde es una reforma a la
justicia y se cree un alto tribunal con magistrados de carrera para definir en
segunda o última instancia los recursos de ley que le asisten, que hoy
son solo facultad del jefe del ministerio público.
Las
marchas deben continuar en defensa de la decencia y las aspiraciones de un
pueblo que aspira a ser conducido por el camino de sus esperanzas. Parodiando
al Apóstol, " Los derechos se toman, no se
piden; se arrancan, no se mendigan". Se llegó la hora de la
Batalla fina.

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