LA MAFIA QUE NOS GOBERNÓ
La mafia que
nos gobernó
Por Ariel
Ávila
La resistencia civil de Uribe no es
contra la impunidad, sino para lograrla.
El
actual senador Álvaro Uribe ha llamado a la resistencia civil. La convocatoria
se fundamenta en al menos dos cosas. La primera se refiere al rechazo de los
acuerdos de paz por la supuesta impunidad que generarán y la segunda es la
protección a una serie de élites mafiosas que se quedaron con la tierra
despojada a campesinos y que ven en el proceso de paz una amenaza a todo lo que
conquistaron ya que la paz significaría averiguar la verdad y devolver lo
despojado, a estos sectores se les llama los “terceros de buena fe”. La gran
mayoría de estas élites se agrupan en el Centro Democrático.
El
proceso de paz no traerá impunidad, de hecho traerá justicia. Lo que no va a
dar es cárcel, pero la cárcel no es sinónimo de justicia. Existirá una
jurisdicción especial que premiará la verdad y dará incentivos para la misma.
Al final se conocerá mucha más verdad y se repararán muchas más víctimas con
proceso de paz que sin él. Es decir, el fracaso del mismo sí que traerá
impunidad, ya que será como un borrón y cuenta nueva. A continuación se
demostrará como la resistencia civil de Uribe no es otra cosa que la protección
de mafiosos, de hecho su discurso de impunidad es bien cuestionable a la luz de
las mafias con las que gobernó durante sus dos periodos presidenciales. Tres
ejemplos son básicos.
El
primer ejemplo es el círculo cercano que rodeó a Uribe durante su presidencia.
Este círculo está totalmente vinculado al narcotráfico. Dos de sus edecanes
presidenciales están presos por narcotráfico. El primero es el general Santoyo,
quien fue extraditado a los Estados Unidos por narcotráfico. Él era el hombre
cercano a Uribe, trabajó durante su gobernación en Antioquia donde recibió
fuertes cuestionamientos por conductas violatorias a los derechos humanos
cuando se desempeñaba como jefe del Gaula. A pesar de ello su carrera no se
detuvo y por el contrario se disparó con Uribe. Fue su hombre de seguridad
desde que era candidato a la presidencia. A Santoyo lo reemplazó Flavio
Buitrago quien se encuentra preso por lavado de activos.
Asimismo,
como si fuera poco, su cuñada y su sobrina han sido sindicadas de narcotráfico.
Su cuñada es Dolly Cifuentes quien estuvo casada con Jaime Alberto Uribe Vélez,
es madre de Ana maría Uribe Cifuentes. Dolly fue extraditada a los Estados
Unidos por narcotráfico, allá se declaró culpable. Para la justicia
norteamericana Dolly era del clan de los Cifuentes Villa quienes eran socios de
Chapo Guzmán. Los hermanos Francisco Cifuentes Villa, alias ‘Pacho’
Cifuentes, Jorge Cifuentes Villa, alias ‘Jota’, y Dolly Cifuentes Villa de
Uribe, alias ‘La Meno’, conspiraron en el envío de toneladas de cocaína hacia
los Estados Unidos y lavar dinero del narcotráfico.
Era
tal la cercanía de la administración Uribe que se reunía con narcotraficantes
en la casa de Nariño y con ellos planeaba conspiraciones contra magistrados de
la Corte Suprema de Justicia. Pedro Antonio López más conocido como Job, quien
fue jefe paramilitar y narcotraficante, en 2008 entró a la casa de Nariño donde
se reunió con personas del círculo cercano a Uribe para planear un complot
contra el entonces magistrado Iván Velázquez. Job murió en extrañas
circunstancias tiempo después.
Otro
ejemplo es la complicidad del gobierno Uribe con la bancada de la parapolítica.
A la fecha han sido condenados 61 ex congresistas. La mayoría de ellos
ejercieron entre los periodos de 2002 -2010. Varios presidentes del Congreso
entre ellos Javier Cáceres e igualmente el primo de Álvaro Uribe, Mario Uribe,
fueron condenados por concierto para delinquir. La bancada de la parapolítica
militaba en diferentes partidos. Los congresistas de la Parapolítica
presentaron un total de 250 proyectos de ley entre 2002 y 2006. Entre los
proyectos de ley que presentaban estaban reformas legislativas, temas
presupuestales y reformas electorales. Entre 2006 y 2010 la situación fue
similar: cerca de 200 proyectos de ley presentados por los parapolíticos. En la
gran mayoría de estos proyectos el voto de los parapolíticos fue disperso. Es
decir, no hubo como tal una bancada de estos congresistas: algunos votaban a
favor y otros en contra.
Solo
hubo un tipo de proyectos en los que estos congresistas votaron incluso en
contra de las directrices de los partidos y se comportaron como una bancada.
Fueron las denominadas leyes de tierras que se presentaron durante el gobierno
Uribe. El Estatuto Rural, la ley forestal, la ley de biocombustibles y la
ley 1182 de 2002 de saneamiento de la propiedad falsa. De hecho, con esta
última ley que duró en vigencia varios años se legalizaron miles de despojos a
campesinos pobres.
La
ley forestal fue tumbada por la Corte Constitucional, debido a lo maligna que
resultaba para el país. Es decir, no solo tuvo vicios de trámite sino una
ilegalidad patente del articulado, lo que llevó a su inconstitucionalidad. Lo
que llama la atención es que, la mayoría de estas leyes fueron de iniciativa
del ejecutivo y los ponentes eran los parapolíticos. Las pocas que fueron de
iniciativa legislativa fueron apoyadas activamente por el ejecutivo. Por
ejemplo, Alberto Carrasquilla, Ministro de Hacienda para el 2003, presentó la
ley de biocombustibles, que pretendía beneficiar las plantaciones de Palma
Africana de los paramilitares. Al final la Corte la declaró inconstitucional.
Luego la ley fue presentada de nuevo con algunos cambios. Los parapolíticos
participaron activamente en esta ley.
Es
decir, los parapolíticos y el gobierno crearon leyes para los despojadores, es
lo que Luis Jorge Garay llama Reconfiguración Cooptada del Estado, es decir, es
aquella cooptación criminal en la cual se trasforma el aparato institucional y
normativo a largo plazo, donde se convierte lo ilegal en legal.
El
último ejemplo es tal vez la riqueza de los hijos de Uribe. Pasaron de plagiar
tesis en la Universidad de Los Andes, -Jerónimo no fue expulsado y logró
terminar su carrera-, para convertirse en hombres ricos, en cosa de meses. De
hecho, no han querido mostrar su declaración de renta. Llama la atención que
aún no se ha aclarado cómo llegaron a convertirse en prósperos empresarios.
Las
chuzadas del DAS, la compra de la reelección de Uribe, los falsos positivos,
son otros de los escándalos. Un último dato que vale la pena mencionar es que
durante la dictadura de Pinochet en Chile fueron asesinados 3 mil personas. En
los 8 años de Uribe habría ocurrido más de 4 mil falsos positivos según
investigaciones de la fiscalía.
Ahora
se entiende que la Resistencia civil de Uribe no es contra la impunidad: es
para lograr la total impunidad.
Tomado textualmente de Semana.com http://www.semana.com/opinion/articulo/ariel-avila-uribe-critica-impunidad-pero-su-gobierno-la-fomento/473939#


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