BIENVENIDOS A SU PAÍS DE DONDE NUNCA DEBIERON SALIR
En Colombia se vive una intensa
represión contra el pueblo desde los años 40´s, y se arreció cuando los
CONSERVADORES ASESINARON a JORGE ELIECER GAITAN, después la república ha sido
incendiada desde Bogotá, para mantener el control del poder. El poder significa
recaudo de impuestos a los mas pendejos y control del presupuesto, para una
oligarquía mantener el régimen colonialista, de exclusión y negación de toda
posibilidad de inversión social. La etapa cumbre de la violencia se vivió en
los años 90´s y mediados de los 2000´s que los organismos internacionales empezaron
a presionar al gobierno que parara la barbarie que se cometía, donde corrían ríos de
sangre.
Si no hubiese sido por la carnicera
persecución de ejércitos privados (paramilitares) contra las personas que hoy
vivían como refugiados en un país hermano. Donde estaban las Fuerzas Militares
y la Policía Nacional de los Colombianos? encargados de cuidar la vida honra y
bienes de los colombianos? Ningún colombiano podía denunciar ante los
representantes del orden, por la consabida complicidad de los policías y
militares con sus victimarios. El caso más emblemático es el del Alcalde del
Roble (Sucre) Tito Díaz
Salgado (ver video), quien días
antes de su ejecución denunció a sus asesinos ante el Presidente de la época
URIBE, en cadena de televisión Nacional expuso las razones de su persecución y
su temor, sin embargo a la semana fue asesinado. Nada pasó, no hubo
investigación, sus victimarios fueron premiados en el servicio diplomático.
Esto demuestra los altos niveles de impunidad por parte de un sector muy
poderoso de las élites económicas, que propenden por mantener un sistema de
gobierno asesino, para tener un ciudadano temeroso de esa mano invisible que se
esconde tras los nombres de organizaciones armadas que se crean y crecen
paralelamente a las fuerzas armadas y se unen en contra de los ciudadanos. Este
sistema tiene como principios la extorsión, el boleteo y saqueo a los recursos
públicos, con la complicidad de políticos corruptos que a nombre de los
partidos aspiran a cargos de elección popular y se legitiman.
El Colombiano promedio que salió
desplazado hacia el hermano país de Venezuela es insoportable, por su
comportamiento social y su mala calidad humana, son escandalosos en su entorno
habitacional, arman fiestas escandalosas que ninguna nación por muy pacifica
que sea esta dispuesta s soportar. En Venezuela por ejemplo se arman las
famosas fiestas de “champeta” música
de volumen irresistible y ensordecedor, que ni acá en Colombia es soportada por
sectores decentes de la población. Pretender trasladar estas costumbres de
delincuencia, escándalo, alcoholismo y drogas a otra nación es un atentado a la
viuda pacifica de esa nación que recibe los peores representantes de un país
que produce gente de muy buena calidad humana, que produce conocimiento,
ciencia, tecnología, deportistas de alto rendimiento. Estoy seguro que esta
columna será comentada positivamente por la gente decente y rechazada por
personas que les interesa que el pueblo se mantenga en las tinieblas que le
proporciona el alcoholismo, la droga y la música a altos niveles de volumen,
que creen es un derecho humano. Una cosa es el libre albedrio y otra diferente
es el libertinaje, que lleva nuestros “embajadores” de la mala imagen.
Estos solo sirven para cada cuatro años vender el voto al mejor postor. Eso es
lo que le garantiza la preexistencia a una clase dirigente que si sabe lo que
es la decencia, pero patrocinan esta vida miserable para ese conglomerado
social que se debate en la miseria intelectual y con los más bajos niveles de
desarrollo humano. Ese modelo de ciudadano se conoce por su atuendo, su
expresión vulgar, que infunde miedo, rechazo y e inspira desprecio.
Apreciamos
por todos lados a los denominados artistas que expresan, practican, incitan e
inducen a sembrar e inculcar en la
conciencia humana el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traición y
la indecencia. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad.
En
la dirección del Estado se ha creado el caos y la confusión. De una manera
imperceptible, pero activa y constante, han propiciado el despotismo de los
funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y
la honestidad son ridiculizadas [como] innecesarias y convertidas en un
vestigio del pasado. El descaro, la insolencia, el engaño y la mentira, el
alcoholismo [y] la drogadicción, el miedo irracional entre semejantes, el
individualismo, la traición, el nacionalismo, la enemistad entre los pueblos y,
ante todo, el odio al pueblo hermano; todo esto es lo que vamos a cultivar hábilmente
hasta que reviente como el capullo de una flor.
La juventud se pierde en la
ignorancia. Se retiran del bachillerato con 14 años pero quieren vivir como el
profesional que después de 20 años de estudio a logrado ascender socialmente.
Las niñas de 14 años ya están paridas y las abuelas se hacen cargo de los
nietos y estas siguen en la “danza de la
champeta”, con pensamientos disolutos y con una vida tendiente a
vagabundos. El sociólogo dice que son excluidos,
el evangélico dice que son pecadores,
y en parte tienen razón, pero hay
una sola realidad, se ha creado un modelo de ciudadano basura, que no le hace
peso al Gobierno, no objeta, no se opone. Este acepta todo y dicen: “la culpa
es de los políticos”, todos los políticos son iguales. Es una gran mentira, en
parte, todos los políticos no son iguales, esta expresión sectores dominantes,
se la han inducido a los ignorantes para que justifiquen la elección sin
responsabilidad. No hay espacios para debatir el contenido de los programas de
gobierno o propuestas de los aspirantes. Algunos no tienen en su mente ni en su
organización propuestas para desarrollar desde el cargo al cual aspiran, pero
si tienen la seguridad que les “mejorara
su ingreso”.
Continuará.
Comentarios
Publicar un comentario